Ciudades

Terni, la provincia del agua y el fuego

La provincia de Terni esconde verdaderos tesoros en forma de poblaciones de gran belleza, historia, naturaleza y mucho sabor. Nos adentramos en la tierra del agua y el fuego. ¿Vienes?

La belleza de Terni se extiende por numerosos pueblos medievales cercanos de gran valor histórico que dan para una ruta de lo más completa. La primera parada puede ser en Narni, una bonita localidad cuyas torres e iglesias de estilo gótico y románico inspiraron el libro de las Crónicas de Narnia de C.S. Lewis. Adentrarse en sus calles es viajar hacia la Edad Media, aunque su origen se remonta al año 300 a.C., cuando parece que la fundaron los romanos. Como lugares de interés de esta localidad de cuento se encuentran la fortaleza o Rocca Albornoz,  el Duomo, los Palazzos dei Priori y del Podestà y las iglesias de San Domenico y Sant’Agostino.

La siguiente parada por la provincia de Terni resulta ineludible y muy apetecible. Ubicado entre el Monte Plegia y la Selva Meana, en el pueblo medieval de Orvieto resulta fácil sumergirse en otras épocas, ya que conserva intactas numerosas iglesias, palacios y monumentos de gran valor histórico y arquitectónico. Sin duda, su impresionante Duomo es una de las joyas más emblemáticas y bellas del gótico italiano. La catedral data de los siglos XIII y XIV y fue mandada construir por el papa Urbano IV para albergar el “Milagro de Bolsena”. El otro monumento que debes visitar en Orvieto es el pozo de San Patricio, un impresionante pozo de 50 metros del siglo XVI obra del ingeniero Antonio da Sangallo que es pura magia.

 

Naturaleza

Ahora, si buscas sumergirte en las profundidades de la naturaleza, la provincia de Terni alberga muchos lugares para perderse. Este es el caso de la Cascada de Marmore, una masa de agua artificial de 165 metros de altura, que figura como una de las más grandes de Europa. Esta cascada se encuentra en la Valnerina, uno de los valles más bonitos de Umbria, en el corazón del Parque Fluvial de Nera. La riqueza hidrográfica de la zona ofrece un paisaje verde, repleto de bosques y fauna en estado salvaje que merecen la pena una escapada. Además, hacer deporte en este paraje es también un aliciente, especialmente para los amantes de la escalada, que pueden hacerlo en Ferentillo, y para los apasionados del rafting y la canoa en la localidad de Arrone.

Dulce y salado de la cocina Ternana

Después de tanta actividad seguro que necesitas reponer fuerzas y en el caso de la provincia de Terni estás de suerte. Aquí, la riqueza de las tierras y bosques proporcionan una gran variedad de productos, de hecho cuenta con hasta 70 ingredientes típicos de la región. Aquí, como en cualquier parte de Italia, presumen del aceite de oliva de DOP, y en cuanto a otros productos destacan desde las carnes, como la de la raza Chianina de IGP, hasta los pescados. Éstos proceden en su mayoría del río Nera y del lago Piediluco, con los que se elaboran recetas llenas de sencillez, pero deliciosas. Y para terminar de relamerse, nada como dejar hueco a los dulces de la región, muchos elaborados con las castañas de los bosques colindantes, como los de Miranda y Toscolano, la miel y las bayas.  

 

Con las papilas gustativas a punto, lo mejor es sentarse a la mesa y degustar una buena pieza de carne que puede ser de jabalí, ternera o cerdo, acompañadas con una salsa denominada ghiotta, típica de Terni, que se obtiene de la cocción de jamón, pollo o hígados con ajo, perejil, romero, salvia y aceite de oliva, entre otros condimentos. Así, por ejemplo, la fararona alla Leccarda, parecida a la gallina de Guinea o pintada, es otra de las recetas habituales de las mesas de la provincia. Se suele acompañar con una salsa a base del jugo del ave, alcaparras, aceitunas y anchoas. Por último, entre las recetas con carne de jabalí destaca el cinghiale alla cacciatora, un guiso elaborado a fuego lento con el jugo de la carne, salsa de tomate, salvia, romero y olivas negras. Pero si lo tuyo es el pescado, también puedes decantarte por los carbonnetti, es decir perca frita del lago Piediluco, de ahí su nombre, o bien por la trucha al tartufo.  

El toque dulce lo pone la repostería que, al igual que las recetas saladas, es generosa en variedad. Así, uno de los dulces más aclamados son los castagnole, unos buñuelos fritos con licor de alquermes que le dan un toque avainillado, y son habituales de la época de carnaval. También, dentro de la repostería frita, figuran los mostaccioli, unas galletas secas al mosto en forma de rosquillas que son el complemento perfecto a un buen café italiano. Y para cerrar este viaje a la región de Umbria con un dulce que es pura tradición no podía faltar el pampepato. Este pan dulce, cuya fama se extiende a otras regiones del país, es oriundo de Terni y consiste en un pan redondo elaborado con hasta 16 ingredientes, entre los que figuran almendras, nueces, piñones, naranja, mosto, uvas pasas, harina, cacao, miel… Suficiente para reponer toda la energía que hayas podido gastar en esta ruta tan completa por la provincia de Terni.