Ciudades
Siena, la ciudad medieval de la Toscana
Pequeña en tamaño, pero inmensa en riqueza cultural y belleza, Siena se ha ganado a pulso ser la ciudad de excursión más frecuente si estás en Florencia. De hecho, se encuentra a escasos 70 km de la capital de la Toscana, pero su reclamo no es esa corta distancia sino el viaje a un pasado mucho más remoto. Siena suma muchos atractivos, el principal y más obvio su hermoso centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, el cual ha permanecido inalterable al paso del tiempo. Fue durante el siglo XIII cuando esta bella ciudad, de raíces etruscas, romanas y lombardas, empezó a enriquecerse gracias a su intensa actividad financiera y a la industria textil dando lugar a hermosas edificaciones que hoy se aprecian en sus monumentos más emblemáticos.
El recorrido por esta ciudad medieval lleva directamente a su plaza más icónica, la Piazza del Campo o Il Campo, construida en forma de concha y con elevaciones de terreno ya que aquí tiene lugar la doble cita anual de la famosa carrera de caballos de la fiesta del Palio. Dicha plaza constituye el centro neurálgico de la ciudad y en ella puedes apreciar la Fonte Gaia, - réplica de la original del escultor renacentista Jacopo della Quercia - o la arquitectura del Palazzo Publicco - sede actual del Ayuntamiento - que alberga el Museo Civico con una muestra de frescos y obras de gran valor y belleza. Junto al Palazzo, preside la plaza la imponente Torre Mangia con sus 102 metros de altura y la Capella di Piazza, una logia de piedra de estilo gótico situada a sus pies.
Desde Il Campo no será difícil encaminarse por las callejuelas hacia el otro punto importante de la ciudad: La Piazza del Duomo. Aquí se levanta majestuosa la Catedral de Siena, de los siglos XII - XIII, la cual no tiene nada que envidiar al Duomo de Florencia, ciudad con la que existió una dura rivalidad. En su interior los frescos de la Biblioteca Piccolomini te dejarán sin palabras al igual que el Museo dell’Opera del Duomo con obras importantes como la Maestà de Duccio. Junto al Duomo y el Museo se encuentra el Baptisterio di San Giovanni, otra fantástica edificación del siglo XIV de gran valor artístico y escultórico. Por último, no olvides subir al Campanile, pues desde allí disfrutarás de unas hermosas vistas de las colinas que acarician el emblemático paisaje toscano de los territorios de Chianti y el Valle d’Orcia.
Sabores de Siena
En esta fascinante tierra de viñedos y labranza crece la mejor materia prima que nutre el recetario de esta región de la Toscana: Aceite de oliva virgen extra, vinos con DOP, verduras y carne de caza son los principales ingredientes de las recetas de esta tierra. Pero, en el caso de Siena sus platos tradicionales y de gran sencillez se llenan además de una explosión de hierbas aromáticas, especialmente de hinojo y estragón, que ayudan a potenciar los sabores del excelente recetario sienés.
En Siena te costará decidirte por un lugar para probar sus mejores platos, por lo que te recomendamos que recorras sus animadas callejuelas medievales, repletas de comercios, tiendas de artesanía y restaurantes que abrirán tu apetito con los aromas que flotan en el aire. Si algo puedes encontrar en cualquier carta de estos establecimientos esos son los antipasti cuya base es el delicioso pan toscano con un toque de aceite de oliva virgen extra y ajo como en la sencilla fettunta, con fegato (paté de hígado), con queso pecorino, con la finocchiona, un embutido similar al salchichón que lleva hinojo, o en el pansanto, una rodaja de pan con coliflor hervida, ajo y un chorro de aceite de oliva virgen extra.
Ahora si quieres probar una receta emblemática de Siena debes probar los pici, una pasta larga similares a los espaguetis hechos a mano muy populares de esta ciudad. Podrás encontrarlos con deliciosas salsas de acompañamiento: Con cacio e pepe, queso y pimienta negra, alle briciole, con migas de pan y ajo o all’aglione, sencillamente con ajo, tomate y guindilla, como las que puedes escoger en nuestros restaurantes. Ahora, si quieres otro primer plato de pasta, los pappardelle sulla lepre, unos tallarines con carne de liebre son todo un clásico de la región de la Toscana, aunque también los puedes probar con carne de pato o con salsa boloñesa hecha con ragú de ternera de la raza Chianina de DOP.
Pero si tu visita a Siena coincide en la época otoño-invierno o en un día de temperaturas bajas un plato de cuchara será una opción perfecta para entrar en calor, además de salirte de los habituales platos de pasta y pizza. Éste es el caso de la ribollita un delicioso guiso de alubias, col negra, tomate y pan que calmará el frío interno o de la zuppa frantoiana, muy similar a la ribollita que, además de las judías, añade más verduras, carne y patata. Un delicioso plato que te llenará, tanto como lo hará Siena con su belleza y autenticidad inalterables.